La seguridad alimentaria global se deteriora por vez primera en cinco años

El empeoramiento de la inestabilidad política, el aumento de la migración y la disminución de las inversiones del sector público contribuyen a esta recesión

  • Más de 60% de los países incluidos en el último Índice Global de Seguridad Alimentaria (GFSI) de The Economist Intelligence Unit vieron su puntuación empeorar en el último año.
  • Irlanda ha superado a los EE.UU. en el primer puesto del índice GFSI, gracias al sostenido repunte económico tras la crisis bancaria irlandesa de 2008-10, y a su  alta inversión pública en investigación y desarrollo (un área donde EE.UU. registra una disminución).
  • El impacto del empeoramiento los conflictos y de la inestabilidad política afecta tanto a los estados pobres como a los ricos, ya que el aumento de la migración deja en evidencia los mecanismos de bienestar social de los países y la capacidad de respuesta de las agencias de ayuda internacional.
  • La nueva categoría Recursos Naturales y Resiliencia cuantifica los riesgos para la seguridad alimentaria relacionados con el clima y los recursos naturales. Destaca el grado de vulnerabilidad de la mayoría de los países (tanto desarrollados como en desarrollo), con una puntuación especialmente negativa en el caso de Singapur, rico pero a nivel del mar y dependiente de importaciones de alimentos.
  • Europa y América del Norte son particularmente propensas a las inundaciones y al agotamiento de sus reservas de agua dulce. A su vez, los estados más pobres carecen de resiliencia y se enfrentan a mayores tensiones demográficas, pero la proliferación de la agricultura de subsistencia (especialmente en el África subsahariana) crea oportunidades para hacer crecer los sectores agrícolas de manera sostenible.

El GFSI, patrocinado por DuPont, es un índice anual de benchmarking que proporciona un marco común para comprender las causas de la inseguridad alimentaria al examinar la dinámica de los sistemas alimentarios en todo el mundo. Este marco crea una herramienta única de medición de la seguridad alimentaria país por país que aborda los problemas de asequibilidad, disponibilidad y uso en 113 países.

A medida que la inversión del sector público en la agricultura sigue cayendo en las economías avanzadas y el riesgo de inestabilidad política aumentando en la mayoría de los territorios, el índice desvela un empeoramiento en la seguridad alimentaria mundial tras de cuatro años de mejora progresiva. La recesión se concentra geográficamente  lo que es particularmente desalentador dado el compromiso mundial de eliminar el hambre para 2030 (Objetivo de Desarrollo Sostenible 2).

El GFSI 2017 estrena un nuevo factor de ajuste del índice denominado recursos naturales y resiliencia, que demuestra el impacto de los riesgos relacionados con el clima y los recursos naturales en la seguridad alimentaria general. "Nos complace que las organizaciones y los gobiernos continúen utilizando el Índice Global de Seguridad Alimentaria como herramienta en su  toma decisiones que en última instancia llevarán al país a mejorar su perfil de seguridad alimentaria", dijo Krysta Harden, Vicepresidenta de Políticas Públicas y Directora de Sostenibilidad de DuPont. "Somos líderes en agricultura y entendemos que añadir a la fórmula el factor de ajuste de recursos naturales y la resiliencia hace evidente nuestro compromiso de apoyar la sostenibilidad del sistema alimentario".

La inclusión de esta categoría ha puesto de relieve el nexo entre la seguridad alimentaria y los riesgos climáticos. En particular, el impacto que la subida en el nivel de los océanos tendrá en las vidas y los medios de subsistencia y que podría forzar cada vez mayores movimientos de población, así como anegar  grandes zonas agrícolas -una tendencia ya observada en Bangladesh.

"Esta combinación de migraciones masivas y pérdida de tierras cultivables tiene inevitablemente un impacto perjudicial en la seguridad alimentaria. Los sistemas de bienestar locales se afana por para hacerles frente. Y, con estas evidencias, el GFSI enfatiza la importancia de que los gobiernos, el sector privado, las organizaciones sin ánimo de lucro y otros agentes interesados se unan para mitigar y adaptarse a estos desafíos ", dijo Katherine Stewart, redactora del informe.

La austeridad, sin embargo, sigue siendo la norma en las economías avanzadas -y en muchas economías emergentes- a pesar de la amenaza que los cambios en los patrones climáticos, la sequía, el aumento de las lluvias y las inundaciones plantean a la seguridad alimentaria mundial. Los gobiernos deben invertir en estrategias de reducción del riesgo de desastres,  y,  a la vez,  los estados y el sector privado deben colaborar para proporcionar la financiación y las innovaciones necesarias para asegurar que los suministros de alimentos sean suficientes para satisfacer las necesidades de la creciente población mundial.

Y, como nota alentadora, los costes de satisfacer nuestras necesidades de alimentos en el futuro no se aventuran prohibitivos. Según estimaciones del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IIDS), el coste de lograr el SDG 2 -es decir, poner fin al hambre mundial para 2030- requeriría 11.000 millones de dólares adicionales al año en inversión pública (menos de una décima parte del coste estimado de la limpieza tras el paso del Huracán Harvey en Texas). Es cierto que esta cifra puede responder al desafío climático global en su totalidad, pero como GFSI de este año deja claro, los gobiernos deben tomar medidas o el reto de asegurar alimento para todos seguirá aumentando.

Para explorar el GFSI en detalle en línea, visite http://foodsecurityindex.eiu.com/.